“Un poco de cada uno de ustedes puede marcar una gran diferencia para muchas otras personas”, dijo Shakira con la voz quebrada durante una transmisión en vivo desde su estudio en Barcelona.

La cantante colombiana apareció sin maquillaje, con lágrimas en los ojos, pidiendo ayuda urgente para Filipinas tras el paso del tifón Kalmaegi.
El tifón Kalmaegi, el decimotercer de la temporada 2025, golpeó Cebú con vientos sostenidos de 215 km/h y rachas de 295 km/h. En menos de doce horas dejó la isla irreconocible: techos volando como hojas, postes eléctricos caídos, ríos desbordados y barrios enteros convertidos en escombros.
Según autoridades filipinas, más de 1.8 millones de personas resultaron afectadas, 312 fallecieron y 1.200 siguen desaparecidas. La infraestructura eléctrica colapsó al 100 % en la provincia; escuelas, hospitales y puentes quedaron inutilizables. El gobierno declaró estado de calamidad nacional.
Shakira y sus amigos fueron los primeros en aportar 29 millones de pesos (aproximadamente 500.000 dólares) a través de su fundación Pies Descalzos y la organización Ayuda en Acción Filipinas. El dinero se destinó inmediatamente a kits de alimentos, agua potable y refugios temporales para 15.000 familias.
Ella también prometió sinceramente colaborar con la reconstrucción buscando y creando empleos para las familias más afectadas. “No quiero que solo reciban ayuda hoy y mañana vuelvan a estar solos”, explicó. Anunció que financiará talleres de carpintería, costura y construcción para que los damnificados reconstruyan sus propias casas.
Esa promesa, aparentemente sencilla, se ha convertido en una poderosa fuente de esperanza para innumerables vidas golpeadas por la tragedia. En Barangay San Isidro, 400 madres solteras ya empezaron cursos de confección financiados por Shakira; en una semana producirán uniformes escolares que serán donados a niños que lo perdieron todo.
Gerard Piqué, ex pareja de la cantante y padre de sus hijos, también se sumó donando otros 15 millones de pesos a través de su fundaciones catalanas.
“Cuando Shakira llama, uno responde”, escribió en redes junto a una foto de los dos abrazados en 2010 durante el anterior apoyo a Haití.
Artistas latinos como Karol G, Maluma, Luis Fonsi y Residente replicaron la campaña con el hashtag #FuerzaFilipinas. En menos de 48 horas recaudaron más de 120 millones de pesos adicionales. Bad Bunny subastó la chaqueta que usó en Coachella y obtuvo 8 millones más.
En Cebú, la gente empezó a llamar “Shakira Homes” a las casas prefabricadas que se levantan con los fondos. Cada vivienda lleva una placa: “Reconstruida con amor desde Colombia”. Los niños dibujan corazones y escriben “Salamat, Shakira” en las paredes recién pintadas.
La cantante anunció que viajará personalmente a la isla en enero de 2026 para inaugurar la primera escuela reconstruida, que llevará el nombre de su madre, Nidia Ripoll. “Quiero mirar a los ojos a cada niño y decirles que no están solos”, afirmó emocionada.
Mientras tanto, en Manila, el presidente filipino agradeció públicamente a Shakira en una rueda de prensa: “Ella no solo dona dinero, dona dignidad”. Las televisiones locales retransmiten sin parar el video donde la artista canta “Te Espero Sentada” rodeada de damnificados.
Las madres de Tacloban, que perdieron todo en el tifón Yolanda de 2013 y ahora enfrentan otra tragedia, cuentan que escuchan “Antología” a todo volumen para no derrumbarse. “Shakira nos enseñó que el dolor también se canta”, dice Maricel, una de ellas.
La Fundación Pies Descalzos ya contrató a 250 albañiles locales para levantar 1.200 viviendas resistentes a tifones. Cada trabajador recibe salario digno y seguro médico. “No es caridad, es justicia”, repite Shakira en cada entrevista.
En redes, la campaña #UnPocoDeTiYaEsMucho superó los 300 millones de impresiones. Desde México hasta España, miles de personas donan 5, 10 o 20 dólares. “Si todos ponemos un granito de arena, reconstruimos una montaña”, escribió una usuaria que motivó a su empresa a aportar 2 millones.
Doce años después de su apoyo a Haití y de su trabajo en Barranquilla tras el invierno del 2010, Shakira vuelve a demostrar que su voz no solo llena estadios: también levanta casas, cura heridas y devuelve esperanza cuando todo parece perdido.
En Cebú ya no solo rezan por sol. Ahora también cantan bajito, entre escombros y andamios, las primeras líneas de “Try Everything”: “I won’t give up, no I won’t give in…”. Y saben que, gracias a una mujer que nunca olvidó de dónde viene, volverán a intentarlo todo.
“Un poco de cada uno de ustedes puede marcar una gran diferencia para muchas otras personas”, pidió Shakira al llamar a donar para ayudar a Filipinas.
El tifón Kalmaegi, el decimotercer tifón de la temporada, devastó la provincia de Cebú; la isla quedó prácticamente en ruinas, con la infraestructura y las viviendas totalmente destruidas. Shakira y sus amigos fueron los primeros en aportar 29 millones de pesos para apoyar al país.
Ella también prometió sinceramente colaborar con la reconstrucción buscando y creando empleos para las familias más afectadas. Esa promesa, aparentemente sencilla, se ha convertido en una poderosa fuente de esperanza para innumerables vidas golpeadas por la tragedia.